El servicio taxi tipo “Uber” se fomenta en EEUU

General Motors ha invertido 500 millones de dólares en Lyft, una empresa de San Francisco, que sería una especie intermedia entre Uber y BlaBlaCar. Sus coches se distinguen porque llevan un enorme bigote rosa en el frontal que parece un peluche. Y su funcionamiento es sencillo: si alguien quiere ir de un lado a otro de la ciudad busca algún conductor de Lyft disponible con una tarifa básica a la que el cliente puede añadir una propina.

Sin embargo, y por lo declarado por Dan Ammann, presidente de General Motors, la inversión de la empresa en Lyft va a ir más allá de una mera financiación. Se tratará de poner en funcionamiento el coche autónomo para ofrecer este tipo de servicios de movilidad. Servicios que ya se están probando en Japón donde se están realizando pruebas con un taxi conducido por un robot o como la china Geely que quiere introducir el taxi sin conductor en territorio chino.

Drásticos cambios en los próximos cinco años

La cuestión radica en que del mismo modo que el vehículo autónomo no tiene vuelta atrás, la movilidad en los grandes centros urbanos de todo el mundo va a cambiar de forma drástica en los próximos años. De hecho, el propio Ammann ha declarado que habrá cambios en la movilidad más radicales en los próximos 5 años que en los últimos 50 años. Esta perspectiva la comparten otros dirigentes del sector del automóvil como Rupert Stadler, el consejero delegado de Audi.

La contaminación será el aliado de los alcaldes para reducir el volumen de tráfico y, por tanto, el número de automóviles a los que se les permita circular por las ciudades. Londres ya tiene fuertes restricciones para entrar a la zona centro a los vehículos que no cumplen la normativa de emisiones Euro VI. Restricciones en forma de pago de peajes de casi 16 euros diarios si se quiere acceder al British Museum entre las 7 de la mañana y las 6 de la tarde.

París ha anunciado que restringirá la circulación a los motores diésel a partir de 2020; Pekín ha prohibido salir a la calle hace dos semanas por la contaminación, y Madrid ha sufrido varios episodios de contaminación en los que se ha reducido la velocidad máxima de 90 km/h a 70 km/h en la M-30 e, incluso, se ha prohibido aparcar a los vehículos no residentes en la capital.

De ahí que la movilidad urbana vaya a cambiar y, paulatinamente se abandone el coche particular por soluciones de movilidad como el Car2Go, recientemente implantado en Madrid, el transporte público, el taxi o la implantación de Uber, un servicio de chófer al estilo del taxi.

Alianzas

Uber cuenta entre sus máximos accionistas con la todopoderosa Google, que trabaja desde hace años en su coche autónomo y se ha aliado con Ford para que una empresa automovilística apuntale dicho coche autónomo. La lógica empresarial se aplica de tal forma que una experta en Big Data, comunicaciones y mapas se una a un fabricante de automóviles para encontrar sinergias en aras de la rentabilidad del proyecto.

Así pues, no es de extrañar que General Motors, gigante automovilístico de Michigan como Ford, haya invertido 500 millones de dólares (460 millones de euros) en Lyft, compañía rival de Uber y con sede en San Francisco. Eso sí, salvando las distancias, ya que Uber está valorada en 62.500 millones de dólares (57.493 millones de euros), mientras que Lyft está valorada en 4.500 millones de dólares tras la última ronda de financiación en la que ha conseguido 1.000 millones de dólares.

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